Exposiciones

El retrato en el Renacimiento, de Donatello a Bellini, ” Virtutem forma decorat”

Coleccion Valzuela - 15 marzo 2012
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El retrato en el Renacimiento, de Donatello a Bellini. Metropolitan Museum, New York, hasta el 18 de marzo.

Esta magnífica exposición se inicia con el retrato femenino en Florencia en el siglo XV, ciudad y momento en el que el retrato  comienza a conquistar  el gusto y el espacio en las casas y palacios de  familias nobles y de la alta burguesía, siendo calificado como un tributo a la belleza (Virtutem Forma Decorat o la belleza adorna la virtud) .

De ahí el título de este post, que me lleva a hablar de lo que en mi opinión es más relevante de la exposición, pero, sobre todo, de la belleza en el arte.

Toda la exposición es belleza con mayúsculas; obras de Masaccio, Paolo Ucello, Fra Angelico ( dibujo de la colección de Elisabeth II), Fra Filippo Lippi, Sandro Boticcelli, Andrea del Verrochio (escultura), Davide Ghirlandaio, Pisanello (dibujos), Andrea Mantegna, Gentile Bellini (dibujo), Jacopo Bellini, etc.

Siempre he sido un convencido de que la belleza (en su sentido más amplio) es un acompañante  básico y natural del arte de todos los tiempos. Virtutem Forma Decorat, o  la belleza adorna la virtud (es decir la maestría).

Qué magníficos ejemplos de belleza en esta exposición:

Belleza serena, romántica, frágil, casi táctil (pelo y brocado del vestido) en la obra de Antonio de Pollaiuolo (1).

Belleza  tierna, en la expresión del nieto preferido hacia el abuelo, que parecería enfrentada al reflejo de la enfermedad de este último y que sin embargo se hermana con ella, gracias a la belleza de la expresión del amor  que Domenico Ghilandaio consigue imprimir a la cara del abuelo. (2)

Belleza de la muerte presentida, en la gran obra de Jacopo Bellini que representa a San Bernardino de Siena. (3)

Belleza en el diálogo sin palabras que inmediatamente se establece con los bustos femeninos de Desiderio Settignano (4) y Andrea del Verrochio (5).

Soy consciente de que mi tesis sobre la  belleza (incluso en su sentido más amplio ) en el arte, y más todavía en el Arte Moderno y Contemporáneo, es controvertida, pero ¡qué gran argumento a mi favor constituye esta exposición!

Imágenes:  www.metmuseum.org

(1)

Portrait of a Lady, Antonio Pollaiuolo

(2)

Portrait of an Old Man and a Boy, Domenico Ghirlandaio (Domenico Bigordi)

(3)

Saint Bernardino of Siena, Jacopo Bellini (Italian, Venetian, active 1424–70)

(4)

Bust of a Young Woman (Marietta di Lorenzo Strozzi?), Desiderio da Settignano

(5)

Bust of a Young Woman, Andrea del Verrocchio

 

El Hermitage en El Prado

Coleccion Valzuela - 12 diciembre 2011
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El riesgo de que las expectativas superen a la realidad…

(Cuando una exposición involucra a dos de los mejores museos del mundo, las expectativas son inevitablemente muy altas).

El museo de El Hermitage, en San Petersburgo, está formado por diferentes palacios a orillas del Rio Neva. Fué comenzado por Pedro I el Grande, el zar que fundó la ciudad en 1703, y fueron especialmente importantes en su desarrollo posterior  Catalina II la Grande y su nieto Nicolás I. Sus enormes y extraordinarios fondos, que hacen del Hermitage un museo único, provienen básicamente de las colecciones  de los zares que fueron nacionalizadas tras la revolución de 1917.

La exposición está organizada en IX secciones, se inicia por “Los Zares fundadores del Hermitage”, con retratos de  Pedro I, Catalina II, Nicolás I  etc. y “San Petersburgo y el Hermitage”, con oleos de vistas del Palacio de invierno y dependencias del Museo por Benjamín Patersson, nombrado pintor oficial de la Corte Imperial en 1800.

Aunque es clara la necesidad de poner en contexto la exposición, este inicio es pobre y poco atractivo, desde el punto de vista artístico, y más todavía si tenemos en cuenta que estamos hablando de la puesta en escena de uno de los mejores museos del mundo.

Continuamos con “El oro de los nómadas de Eurasia” con maravillas como Peine con escena de batalla (siglo V/IV a.C.) y con “El oro de los Griegos” que sigue mostrándonos excepcionales piezas como: Torque con jinetes escitas (siglo IV a. C.), Diadema con nudo Hércules (siglo II a.C.), etc. Aquí sí se muestra el Hermitage en todo su esplendor.

Seguimos con las salas dedicadas a” Pintura, Escultura y Dibujos de los siglos XVI-XVII.”, con muy buenas obras de Lotto, Ribera, Caravaggio y con otras de grandes artistas que difícilmente pueden competir con las que alberga el museo anfitrión. Que pena que el Hermitage no haya sido más ambicioso en la selección de las obras de la muestra.

Pasamos por “El Hermitage escenario de la Corte” con vestidos y uniformes de gran riqueza y entramos en “Pintura, Escultura y dibujos del siglo XVIII”, donde estan muy bien representados, entre otros, artistas como Antón Ráphael Mengs, Antonio Canova, Jean-Antoine Houdon… pero donde también echamos de menos la riqueza de los fondos del Hermitage.

La penúltima sala es la dedicada a las “Artes Decorativas de Oriente y Occidente”, donde veremos piezas de una riqueza y belleza sorprendentes como las Horquillas de la Dinastía Ming (siglos XVI-XVII), Sable con vaina en oro, plata, esmaltes y piedras preciosas (Irán, siglo XIX), Cinturón de terciopelo, piedras preciosas, hilo de oro y plata (Uzbekistan, siglo XIX), Ramo de acianos y espigas de avena de Fabergé (c. 1900).

La exposición finaliza con “Arte de los siglos XIX Y XX”, y no es ésta época, sobre todo el siglo XX, por la que el Hermitage  ha ganado su mítica imagen como museo. En cualquier caso hay obras que no debemos dejar de ver, personalmente nos han gustado, entre otras, Kees van Dongen (mujer con sombrero negro), Kazimir Malevich (cuadrado negro) y  Wasily Kandinsky (Composición VI).

Como resumen, una exposición con”Sombras” y “Luces”.

“ Luces” en las extraordinarias secciones de “El oro de los nómadas de Eurasia”, “El oro de los Griegos” y “Artes decorativas de Oriente y Occidente” y” Sombras”, tanto en su inicio, como en la “Pintura, Escultura y Dibujo de los siglos XVI-XVII, XVII Y XIX-XX”, en las que, sin duda, hay algunas muy buenas obras pero parece como si los comisarios de la muestra no hubiesen tenido en cuenta que el museo anfitrión era nada mas y nada menos que El Prado y que debían mostrar lo mejor del Hermitage para poder cumplir las altas expectativas generadas.

Francesca Woodman en MOMA San Francisco

Coleccion Valzuela - 15 noviembre 2011
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5 de noviembre 2011 – 20 de febrero 2012

Francesca Woodman (1958-1981) fue una artista decisiva en su tiempo.

Treinta años después de su muerte, su obra llama la atención poderosamente por sus brillantes ambigüedades y por la extraordinaria riqueza de sus exploraciones del autorretrato y del cuerpo en los espacios arquitectónicos.

Esta retrospectiva, la primera en EEUU en más de dos décadas, presenta el complejo trabajo de la artista hasta su suicidio a la edad de 22 años.

Junto con videos y libros de la artista, las fotografías que se exponen, algunas de ellas nunca mostradas anteriormente, conforman el retrato de una artista comprometida con las principales preocupaciones de la época, feminidad y subjetividad femenina, la naturaleza de la fotografía, pero con una diferente y profunda visión personal.

Esta exposición, organizada por el Museo de Arte Moderno de San Francisco, ha contado con el apoyo de la Fundación Andy Warhol para las Artes Visuales y por la Fundación Robert Mapplethorpe.

Francesca Woodman está representada en la Colección Valzuela con las siguientes obras:

Fotografía Francesca Woodman, "Sin título", 1975-78

Francesca Woodman
Sin titulo, Rhode Island, 1975-78, print 2005
Gelatin siver estate print, 25,4 x 20,3 cm.
Inventario P.129, Edición 4/40

 

Fotografía Francesca Woodman, "Sin título", 1979-80

Francesca Woodman
Sin título, 1979-80, Print 2005.
Gelatin silver estate print, 25,4 x 20,3
Inventario p/NF.430, edición 13/40

Gerhard Richter en la TATE Modern

Coleccion Valzuela - 22 octubre 2011
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Una extraordinaria exposición que emociona y que, por si sola, merece un viaje a Londres…

Aunque no es tan frecuente como sería deseable, en esta exposición se funden, un magnífico artista, unas obras extraordinarias y una más que acertada labor de comisariado.

La muestra refleja la enorme riqueza de Richter en sus diversas formas de aproximación a la pintura y en su capacidad para crear obras maestras, tanto figurativas como abstractas, que realiza alternativamente y en el mismo horizonte temporal, que dialogan con absoluta fluidez.

Más información sobre la exposición en Tate Modern

6 octubre-8 enero 2012; Tate Modern, Bankside SE1 9TG, Londres.